Política de Drogas para la Salud Pública y los Derechos Humanos

Abril 18 2016.

 

La salud pública y los derechos humanos serán el nuevo enfoque de Colombia en Naciones Unidas. Durante décadas la lucha contra las drogas genera el encarcelamiento en masa, la corrupción, la violencia, el mercado negro y crisis en la salud pública. La estrategia de lucha contra las drogas en Colombia fue diseñada para preservar, la integridad institucional que estuvo amenazada por las fuertes economías criminales del narcotráfico. Sin embargo, estamos frente a una nueva realidad, que debe ajustarse a las complejidades de cada país, como el consumo de drogas y la política para su regulación.

Este mes tenemos dos acontecimientos históricos: la tercera Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU sobre Política de Drogas –UNGASS 2016- y la aprobación por unanimidad en tercer debate en la Cámara de Representantes del Proyecto de Ley que regula el Cannabis Medicinal.

La primera sesión de la Asamblea General se llevó a cabo en 1998, donde fue acordada una Declaración Política sobre el Control Mundial de las Drogas con el objetivo de unir esfuerzos para la fiscalización internacional de sustancias estupefacientes. Casi diez años después, fue Viena la sede para analizar los progresos y acordar una nueva Declaración Política y Plan de Acción sobre la cooperación internacional desarrollando una estrategia integral que buscaba contrarrestar el problema mundial de las drogas. En esta tercera oportunidad, se dedicará a mejorar el marco institucional y jurídico de la ONU teniendo en cuenta que las políticas desarrolladas han pretendido enfrentar el narcotráfico y las organizaciones criminales, buscan eliminar sin importar el costo, el consumo de sustancias psicoactivas mediante la total prohibición de su producción y comercialización. No obstante, estas políticas generaron fuertes violaciones a los derechos humanos y la marginalización de los grupos consumidores.

La política nacional de drogas de Colombia deberá estar enfocada en desarrollar regulaciones para el consumo – como lo es el Proyecto de Ley sobre el uso médico de la marihuana medicinal- y herramientas para la prevención del consumo problemático, a través de la atención y tratamiento de los consumidores –aplicando la Ley 1566 de 2012-. También, deberá dar prioridad a las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, acompañada de una visión territorial que permita articular con los gobiernos locales las estrategias en materia de drogas de acuerdo a las necesidades y capacidades de cada uno.

Por todo lo anterior, la aprobación del Proyecto de Ley es muy importante porque se da justo para UNGASS 2016. Colombia podrá mostrar de manera significativa los pasos adelantados en la regulación del cannabis para uso medicinal, que genera un hito en el cambio y en la transformación de la política de drogas en nuestro país.

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